Ánimo para esposas de pastores Como esposa de pastor muchas veces he tenido expectativas que mi esposo no puede llenar y me he dado cuenta que no es justo esperar que él los llene. Dios es la única persona que puede llenar todas mis necesidades conforme a sus riquezas en gloria. Ser esposa de un pastor puede llegar a ser algo difícil porque a diferencia de otros trabajos, las personas tienen una expectativa muy diferente que una esposa que no esté casada con un pastor. Lo que Dios me ha indicado que es mi trabajo como esposa de un pastor es ministrar a mi esposo y cuidar de mi mismo para no estorbar lo que dios quiere hacer por medio de mi familia para impactar la iglesia que mi esposo tiene a su cargo. He tenido que ser sabia porque las personas esperan verme con el pastor en todas las actividades desde bautizos a funerales, lo mismo en reuniones de iglesia como sociales, en los cultos entre semana y todo el domingo, en las visitas a enfermos, en la cocina, con los niños, con las mujeres, ser “líder” preparar los estudios bíblicos, dirigir las alabanzas, etc…Usted puede cansar solo de ver la lista pero a lo mejor le ha tocado estar en todo. Sin mencionar la vida fuera del ministerio en la casa y yo con niños tengo que lavar, planchar, organizar actividades, cocinar, limpiar la casa, cuidar el jardín, el desarrollo espiritual de mis hijos, su educación. Empecé a ver el hecho de estar casada con un pastor con nuevos ojos. Lo consideraba como una oportunidad privilegiada de ser el corazón y las manos de Dios al ungido de Jehová. Mi primer ministerio es mi esposo, ¡PUNTO! Sabe cuando empecé a verlo de un punto de sicología que estudie, el pastor necesita muchísimo ánimo porque lleva la carga de toda una congregación. No es un trabajo fácil y tengo el privilegio de ser la mujer atrás de un gran hombre de Dios. No necesito hacer grandes cosas para Dios porque lo más grande que estoy haciendo es invirtiendo en la vida de un gran hombre que Dios ha escogido. ¿Cómo puedes glorificar a Dios en este “puesto” privilegiado como esposa de un pastor? Aplicando 1 Tesalonicenses 5:14 “También les encargamos, hermanos, que reprendan a los indisciplinados, que animen a los que están desanimados, que ayuden a los débiles y que tengan paciencia con todos.” Por ejemplo, a veces el pastor no querrá hacer algo dentro de su área de responsabilidad porque está desanimado, allí la esposa de pastor tiene la oportunidad para ministrarle y a lo mejor afectar un gran avivamiento que Dios quiere hacer. Vivimos ante los ojos de las demás personas. La opinión de los demás siempre estará presente y hay que aceptar que es una fuerte tentación regular nuestras vidas de acuerdo con ella. En vez de dejarnos dominar o seducir por la opinión de los demás, debemos buscar la opinión de nuestro verdadero Jefe. He resuelto no dejar que nada ni nadie me quite el gozo de servir a Dios y no puedo ser estorbo al llamado que Dios ha dado a mi esposo. Como creyentes debemos vivir para Dios. Todo lo que hacemos lo debemos hacer para complacer a Dios y no a las personas, ni porque somos esposa de un pastor. Nuestra motivación para involucrarnos en la iglesia no debe ser para que opinen bien de la esposa del pastor. La pregunta primordial debe ser “¿Qué quiere DIOS que yo haga en la iglesia?” Nunca podremos llenar las expectativas de los demás, ni debemos de preocupar en tratar. Mi deseo de servir a Dios debe venir de mi interior de mi anhelo como hija de un gran Rey, no por ser esposas de pastor. Otras veces mi niño estará enfermo y habrá una actividad importante de la iglesia al aire libre por la noche y el débil será mi niño que me necesita. Hasta la gente dice comentarios injustos sobre mi persona y porque no llegue al evento pero sé que ministre a mi familia que es mi primer deber. No puedo desatender a mi familia a nombre de servir a Dios. Muchas veces hice el error de poner a otras cosas antes que mi familia pero he aprendido que en esta etapa de mi vida todavía con niños pequeños, ellos son mi segundo ministerio después de mi esposo. No puedo descuidar mi familia porque no estaré siguiendo la palabra de Dios ni siendo buen ejemplo a los demás de descuidar una cosa por cuidar de otra. Ciertamente nuestros esposos viven del ministerio. Con esto me refiero al hecho de que reciben un salario y hay ciertas expectativas laborales hacia ellos. Pero para nosotras, se trata de una posición de privilegio no por causa de nuestro matrimonio, sino por nuestra relación con Dios.. Como esposas de pastores al ministrar a nuestros esposos recibiremos la bendición de participar en la empresa más importante que Dios estableció, La Iglesia. Brenda Santos
Haga click para una muestra del canto lema del ministerio "Un Corazón alegre" escrito e interpretado por Brenda Santos.